domingo, 10 de mayo de 2009

Una carta de Agustina Brandolini

Esto lo escribí hoy después de ver unas fotos de ella y su poesía.

Saludos

AGUS

Hoy, después de mucho tiempo, volví a sentarme a ver fotos tuyas Maru.

Busque incansablemente el poema que escribiste alguna vez y que después decidiste mandar a los bonaerenses. Lo leí perseverantemente tratando de entenderlo... Voy a serte sincera, siempre me costó entenderte; voy a serte aun más sincera, nunca llegue a entenderlo. Pero no me preguntes por qué, pero siento que es la más perfecta poesía del mundo en este momento. No le agregaría nada. No le sacaría nada.

¿Dónde estas? Pasa el tiempo y todavía te siento cerca. ¿Donde estás? ¿Qué tanto lío estas causando allá arriba? Donde estas que cada 11 me sabe amargo y dulce, amargo de extrañarte, dulce de recordarte con tanto amor.

Siempre había querido escribirte, no quería que pienses que no me marcaste, porque, de hecho, lo hiciste más que nadie en la vida, más que cualquiera podría haber querido marcar en poco más de medio año. Me llevó casi 7 meses darme el valor para hacerlo Maru. Sé que vas a saber perdonarme. Siempre tardé en llevarte todo lo que me pedías… y siempre supiste ser paciente...

Te extraño.

Tengo ganas de chocolatada en el techo de tu casa.

Agus Brandolini

sábado, 11 de abril de 2009

Diferentes soles, la misma luz





Las fotos de este artículo fueron tomadas el 9 de febrero de 2008, en el Sheraton de Pilar, en el noroeste del Gran Buenos Aires. Muestran a María al final de un día que pasamos juntos en ese hotel, luego de sesiones de sauna, masajes y piletas. Por su timidez (una de las tantas herencias que recibió de mi lado) no se había relajado mucho en la sesión de masajes ni en el sauna, pero gozó en las diferentes piletas, en un día de mucho calor. María era una nadadora excelente. Luego nos fuimos a tomar una merienda a la última hora de la tarde, ya cambiados y a punto de regresar a Olivos. Esas fotos corresponden a ese momento. Por la cara de disgusto, podés comprobar que a María no le gustaba mi manera de tomarle fotos, “tan estructurada y tradicional”, según sus palabras...
María disfrutaba de la vida. Tengo recuerdos de mañanas, tardes y noches que compartimos, de horas de caminatas, baños de mar, trepadas de montaña y recitales de jazz y de rock. Hace hoy seis meses esos recuerdos quedaron transfigurados por su partida.
Paradojas de la vida que surgen desde estas fotos y los recuerdos que traen aparejados: El short que lucía María ese día en Pilar era el mismo que vestía cuando murió. Cuando íbamos ese día para el hotel pasamos frente a Jardín de Paz. Mientras le señalaba el lugar, ese día de febrero le recordé a María que ahí teníamos una parcela, la misma que recibió su cuerpo ocho meses después. Ayer 10 de abril de 2009 fuimos a ese cementerio, que siempre nos había recibido bajo un cielo plomizo con amenaza de lluvia. Pero por primera vez desde el 11 de octubre, el sol inundaba el lugar bajo un cielo celeste inmaculado de nubes, igual que ese día de verano en Pilar. Un día como los que está disfrutando María desde hace medio año.

viernes, 10 de abril de 2009

Fotografías de Mariela

Fotografías tomadas por Mariela Saavedra, entre julio de 2008 y el mismo mes de 2009, en Buenos Aires y en Río Negro, en las últimas vacaciones que pasó María. Para entrar al álbum, hace click sobre la foto.

Fotos de Mariela

domingo, 22 de febrero de 2009

18 años: El recuerdo la abuela Martha Dergarabedian

Hoy hace 18 años que recibí la grata noticia de que había nacido María, mi primera nieta. Cuántos recuerdos mantengo de ella. He registrado sus originales expresiones, sus “maduros” comentarios; conservo grabaciones de sus primeros balbuceos, de su suave vocecita cantando y charlando y ni hablar los álbumes repletos de fotografías de su deliciosa niñez. La recuerdo compartiendo inolvidables funciones de ballet en el Teatro Colón.

Dios, santo y bueno, todopoderoso y sabio, el 11 de octubre me cubrió con una oscura nube. En medio de la persistente tristeza me arrodillé y me sigo arrodillando ante el trono divino y cierro mis labios a toda pregunta. Lo adoro y le agradezco por el tiempo que nos prestó a María. Mi Dios vive. Él sostiene mi corazón, y aunque muy frecuentemente se me anude la garganta y corran las lágrimas, es real el consuelo de mi Padre. Su Palabra es permanente fuente de nuevas fuerzas para servirle a Él y a mis semejantes. “Ámense sinceramente unos a otros. Esfuércense, no sean perezosos y sirvan al Señor con corazón ferviente. Vivan alegres por la esperanza que tienen; soporten con valor los sufrimientos; no dejen nunca de orar” (Romanos 12.9-12, VP).

Abuela Martha Dergarabedian

18 años: El recuerdo de Silvia Pauli

César.

María nos alumbra con su luz, acá en este mundo y en "el otro lugar". Pasó por este mundo dejando su brillo, su energía y su impronta. Nada fue igual desde hace 18 años... Un beso enorme para vos y tu familia

Silvia Pauli

18 años: El recuerdo de Pablo González

Recuerdo aquel día como si fuera hoy. La voz de mi amigo, que digo, gran amigo, amigazo, César, resonó en el teléfono, sacudiendo la monotonía de la tarde de oficina. Era para decirme, ni más ni menos, que había nacido María, su primogénita.
Recuerdo también su emoción, su alegría, que se transformaron en mi alegría. Después, la visita de rigor al sanatorio, el abrazo a César y Cris por ese momento.
Cuántas cosas pasaron en estos 18 años. César, Cris, María y Agus son también mi familia. En estos años formé la mía, y se incorporaron en la amistad, en las buenas y en las malas. Dios me puso en Buenos Aires aquel día terrible de octubre en que el abrazo fuerte tuvo otras características, pero el mismo cariño, multiplicado por no sé cuánto, para cubrirlos con mi más sincera amistad.
Chicos, los quiero, al igual que Lety, Dana y Candela. Que Dios los siga cubriendo de consuelo y de fortaleza.
El abrazo más grande
Pablo González

sábado, 21 de febrero de 2009

Una canción a 18 años

Hoy se cumplen 18 años del nacimiento de María. Mientras espero que nos reencontremos pronto, te comparto una canción de Coldplay que expresa ese sentimiento y que supongo que a ella le hubiera gustado en su cumpleaños.
Cariños

César